El mundo de hoy es vertiginoso, la información vuela por las redes digitales a la velocidad de la luz y con ella, también la toma de decisiones debe hacerse a ritmos acelerados. Esto es así en casi todas las esferas de la vida, pero, particularmente, en el mundo financiero, industrial y comercial.
Por otra parte, el mundo globalizado ha extendido, como nunca, las redes comerciales a nivel mundial, con cadenas de suministro que deben atender pedidos voluminosos desde y hacia cualquier parte del planeta.
Además, se imponen técnicas dirigidas a maximizar la eficiencia, como el mínimo inventario, en el que logras el stock indispensable para mantener andando la cadena de suministros, sin incrementar costos de almacenamiento y otros gastos.
La base de todo esto es manejar la información adecuada en el momento indicado. Lo cual incluye, tanto el conocimiento de qué se dispone en un momento dado, como la trazabilidad de ese producto o de esa pieza de repuesto o materia prima determinada.
Por otra parte, entran en juego otros aspectos vitales para mantener funcionando al máximo nivel el aparato industrial y comercial, como el manejo de personal y la seguridad. Todo basado en contar con la información necesaria y fidedigna, a tiempo, como elemento clave para incrementar la eficiencia de las inversiones y la productividad de la empresa.
Es aquí donde viene en nuestro auxilio las tecnologías de la información, entre ellas, la tecnología RFID. Veamos en qué consiste y cuáles son sus aplicaciones en el mundo industrial.
¿Qué es la tecnología RFID?
Estas siglas son el acrónimo de radio-frequency identification, es decir, identificación por radiofrecuencia.
Lo cual consiste en un sistema electrónico que permite captar, mediante ondas de radio, los datos digitales incorporados en una etiqueta inteligente adherida a un determinado producto e incorporar la información a una base de datos en un ordenador.
De esta forma, puedes hacer un seguimiento cercano del producto etiquetado o verificar la identidad de personas que ingresen a un sitio controlado.
Es algo similar a un código de barras, pero, con mucho mayor alcance y capacidad. Ten en cuenta que el código de barras implica acercar la etiqueta a un escáner óptico, en tanto que la tecnología RFID permite captar la información de la etiqueta al alcance de la onda de radio.
El sistema RFID es parte de las llamadas tecnologías de Identificación Automática y Captura de Datos (AIDC), dirigidas a identificar automáticamente objetos o personas, recogiendo datos sobre los mismos para alimentar bases de datos en sistemas informáticos.
El sistema incluye una etiqueta o tarjeta de identificación inteligente, una antena RFID, un aparato lector RFID y un ordenador con la base de datos.
La etiqueta RFID
Puede tratarse propiamente de una etiqueta, si hablamos de manejo de productos, o de un carnet de identificación, si tratamos con manejo de personal.
En todo caso, se trata de un soporte de plástico que incorpora un chip en el que se almacena la información necesaria acerca de dicho producto o de la persona que lo porta.
Este chip puede tener una capacidad entre 2 y 1.000 bits de información, y es capaz de emitir una señal en onda de radio, dirigida hacia la antena receptora RFID. Estas etiquetas son reescribibles, es decir, puedes modificar, a distancia, la información contenida en ellas.
La información factible de almacenar en este chip es enorme, así que puede incluir todo lo requerido sobre el objeto o la persona en cuestión. En el caso del producto, pensemos en procedencia, fecha de elaboración, fecha de envío, lugar de destino, compañía responsable, entre otros elementos.
En relación con el personal, el código dará acceso a la base de datos con toda la información relevante para el control del personal. Por ejemplo, en el nivel de acceso autorizado, lo cual, implica bloquear acceso a ciertas áreas. Así como control de horarios de entrada y salida, entre muchos otros aspectos.
Aunque estas etiquetas varían mucho en forma y tamaño, existen dos grupos básicos, las denominadas etiquetas pasivas y las activas.
Las primeras requieren ser alimentadas energéticamente por el propio lector RFID, siendo más económicas y de menor alcance, unos 7 metros máximo.
Mientras que las activas poseen su propia batería, por lo que emiten de forma permanente y, claro, son más costosas, pero, su alcance es mucho mayor, rondando los 30 metros o más. Además, las etiquetas activas incorporan sensores, por ejemplo, los usados en productos alimenticios para monitorear la fecha de caducidad con base en detectar las variaciones de temperatura.
Antenas RFID
Está la antena conectada al chip en la etiqueta y su función es compartir información con el aparato lector RFID, mediante señales de radio. Estas antenas pueden ser de distintas dimensiones, siendo que aquellas más grandes tienen más rendimiento, mayores rangos de lectura y alcance.
Hay antenas de baja y de alta frecuencia, así como antenas de frecuencia UHF, similares a las antenas de TV.
Luego, también hay las antenas que emplea el lector RFID en los llamados puertos de antenas externos, las cuales varían en número, dependiendo de la cobertura deseada.
El lector RFID
Son dispositivos electrónicos, fijos o móviles, capaces de emitir y captar información en frecuencias de radio, comunicándose, así, con las etiquetas RFID. Los móviles pueden incorporar un ordenador o comunicarse con el ordenador a distancia por tecnología bluetooth o inalámbrica.
Los dispositivos fijos tienen una mayor capacidad de cobertura, la cual, está en función del número de antenas conectadas. Normalmente, el número de antenas va de 1 hasta 8, sin embargo, si agregas un multiplexor puedes aumentar el número hasta 38 antenas.
Aplicaciones industriales de la tecnología RFID
Como comprenderás, la tecnología RFID representa una enorme ventaja para el funcionamiento de una industria. Ya que, constituye el sistema de flujo de información vital para el control del proceso de trabajo, manejo de inventario, producción y distribución de la empresa.
Control de movimiento del personal y eficiencia laboral
Esta tecnología permite un estricto control del ingreso, movimiento y salida del personal relacionado con el proceso productivo en la empresa. Lo cual incide, directamente, en la eficiencia productiva, además de garantizar una mayor seguridad en la misma.
Por otra parte, tal como señala el siempre pertinente portal AlcalaHoy, su uso incrementa la eficiencia laboral al disminuir la cantidad de personal y sus movimientos para el control de inventarios y procesos.
Esto gracias a que el sistema RFID recopila y transmite la información requerida, en tiempo real, a distancia y con rapidez.
Logística y manejo del inventario
Todo el proceso de planificación y control de la ejecución de los procesos productivos industriales, requiere de un adecuado manejo de inventario. Tanto del inventario de materias primas y otros elementos vitales para dichos procesos, como del control de la producción y del inventario de productos terminados.
Esto se hace con mayor exactitud y eficiencia mediante la tecnología RFID, reduciendo el personal y el tiempo requerido para el correspondiente seguimiento y manejo de la información. Lo cual, sin duda, se traduce en eficiencia financiera, dinero ahorrado y generado.
Trazabilidad de materias primas y productos
La eficiencia industrial y la calidad de la producción está directamente vinculada a la trazabilidad de las materias primas utilizadas y de los productos generados.
En este terreno, el uso de la tecnología RFID te permite hacer el seguimiento de las materias primas adquiridas desde su origen y durante el proceso productivo. Lo mismo ocurre con tu producción industrial, en la planta, en almacén y en el proceso de distribución.
Esto garantiza un mayor control de calidad, aporta información para incrementar la eficiencia de los procesos y permite detectar pérdidas por hurtos o descuidos. Así como detectar falsificaciones.
De hecho, en la actualidad, para obtener ciertos certificados de calidad, exigidos internacionalmente, es central la trazabilidad de los insumos y productos involucrados en tu producción.