El mundo de la construcción enfrenta importantes retos, a fin de dar respuesta a las necesidades crecientes de la población. La arquitectura tradicional, muchas veces es rígida, requiere grandes inversiones, mayor cantidad de tiempo y espacio disponible.
Por esto, muchos están apostando a las construcciones modulares, como una vía para tener soluciones rápidas, eficientes y duraderas. La arquitectura modular contribuye a resolver los problemas en ámbitos como el educativo, la sanidad y de viviendas, entre otros.
Otra ventaja es la rapidez en tener edificios habitables, que puedes ubicar en cualquier lugar de manera segura y con poco consumo. Aprendamos un poco de qué manera la construcción modular se ha vuelto clave para el ahorro energético.
Uso de materiales aislantes
En la arquitectura modular los diseños se hacen para ser funcionales y responder a los requerimientos particulares de cada usuario. Por tanto, se usan materiales de alta calidad, que sean resistentes y duraderos, a la vez que flexibles.
Por lo general, se incluyen tecnologías que contribuyen a lograr un alto aislamiento térmico, como el uso de materiales que conservan el calor. También, tecnologías como ventanas pasivas, que evitan las pérdidas energéticas.
En general, se evita la formación de puentes térmicos, que llevan a pérdidas importantes dentro de la edificación. Y se cuida lograr la mejor estanqueidad posible, haciendo que los sistemas de climatización sean mucho más eficientes.
Orientación de la vivienda
Debido a que los módulos en la construcción modular se fabrican fuera de la localización final, al momento de orientarlos en terreno, tienes mayor flexibilidad. Esto permite estudiar las condiciones ambientales del lugar y definir la orientación con mayor eficiencia energética.
En aquellas zonas donde los inviernos son más marcados y los veranos leves, es recomendable colocar el módulo de tal forma que reciba la mayor cantidad de sol. Esto llevará a un menor gasto tanto en luz como en la climatización para calentar y enfriar las habitaciones.
En climas más cálidos, es preferible que se oriente hacia la dirección donde se reciba menor incidencia de radiación. De esta manera, el interior se mantendrá mucho más fresco y no tendrás que usar tan intensamente el aire acondicionado en los días más calurosos.
Apuesta por las energías limpias
Una construcción modular puede conectarse a la red eléctrica del lugar donde se ubicará o es posible alimentarla con otras fuentes de energía. Una de las más usadas por las empresas más reconocidas, como leemos en Que.es, son los paneles fotovoltaicos.
Los paneles solares vienen preinstalados, al igual que todo el sistema para proveer energía a la edificación. De esta manera, es posible colocar una construcción modular en un área aislada de la red, ya que podrá generar todo lo necesario para el autoconsumo.
Asimismo, se puede combinar con sistemas de climatización muy eficientes, como la aerotermia, que obtiene la mayor cantidad de energía a partir del aire exterior. Con esto, el módulo mantendrá a temperatura deseada durante todo el año y podrás cubrir las necesidades de electricidad.
Igualmente, se surte de agua caliente sanitaria y es posible instalar otros servicios asociados, como suelos radiantes. Por tanto, la emisión de estas construcciones modulares tiende a ser cero, generando menor impacto medioambiental y contribuyendo al ahorro energético.
Instalación de tecnologías para un bajo consumo
Enfocados en reducir el consumo de energía, muchas construcciones modulares tienden a incorporar dispositivos que ayudan al ahorro. Por ejemplo, para la iluminación se utilizan bombillas con tecnología LED, que son más duraderas y eficientes.
Otro dispositivo de utilidad son los enchufes programables, que se programan para dejar de conducir electricidad en un momento determinado. Son de gran utilidad en construcciones modulares usadas como oficinas, a fin de desconectar los equipos durante la noche.
Cuando se van a usar electrodomésticos, lo mejor es apostar por aquellos con etiquetas energéticas eficientes. Asimismo, por tecnologías como los motores inverter, que tienen un consumo mucho más reducido.
Se busca aumentar la sostenibilidad de estas construcciones, para reducir el impacto sobre el ambiente, a la vez que se hace un uso racional de la energía. Todo esto en un espacio confortable y funcional, que se mantenga en el tiempo.
Casas inteligentes
Cuando te decides por una construcción modular, es mucho más sencillo incorporar tecnologías que faciliten el manejo de los espacios y el ahorro energético. Por ejemplo, elementos domóticos que permitan la conexión de distintos dispositivos en el espacio.
Para reducir el consumo, es posible agregar sensores inteligentes para encender y apagar la luz, así como para la programación del sistema de climatización. Muchas funciones pueden programarse a distancia, para hacerlo cuando los costes de electricidad son mucho más económicos.
Igualmente, el manejo automático de persianas, que contribuyan al aislamiento interior en los períodos de mayor radiación. Las construcciones modulares pueden programarse para que se ajusten a los hábitos de sus usuarios.