Una piscina es una excelente manera de refrescarse durante el verano cuando la tienes instalada en casa. Sin embargo, esto puede ocasionar algunos gastos extra, principalmente en la factura del agua, para mantener el nivel adecuado para su uso.
Una forma de reducir las pérdidas por evaporación y ayudar a mantener una temperatura estable, es usar mantas térmicas para cubrir la superficie de la piscina. Además, contribuyen a mantener el agua limpia y a facilitar la acción de los productos químicos.
Hay distintos tipos, que se ajustan al tamaño y forma de tu piscina, siendo muy sencillas de instalar. Aquí te contamos los aportes de las mantas térmicas al mantenimiento de la piscina y la mejor manera de aprovecharlas.
¿Qué son las mantas térmicas para piscina?
Son cubiertas hechas de material plástico, con un diseño especial que permite mantener o generar calor en el agua de la piscina. Las mismas se colocan en la superficie durante la noche, haciendo que la temperatura del agua se conserve y se eviten las pérdidas por transpiración.
La manta térmica presenta una o ambas superficies cubiertas por burbujas, que actúan como colectores de calor. Cuando la instalas, las burbujas deben quedar de cara al agua, ayudando a que el agua mantenga su nivel y temperatura.
Se estima que al usar las mantas térmicas regularmente, puedes llegar a ahorrar hasta un 60% en la factura del agua, durante los meses de verano. Por otra parte, no hay necesidad de hacer gastos extra de energía en la climatización de la piscina.
Algunos aspectos a tomar en cuenta al momento de elegir una manta térmica, son los siguientes:
- Los materiales deben ser de primera calidad, a fin de garantizar su durabilidad. También es importante tomar en cuenta el grosor, que debe ser de al menos 400 micras, siendo las más resistentes las de 800 micras.
- Revisa que tengas una estructura reforzada y costuras en los bordes, lo cual garantizará que soporten mejor el desgaste.
- Hay modelos de mantas térmicas de color negro, que han mostrado ser los más adecuados para controlar la proliferación de algas.
En general, las mantas térmicas se colocan en una estructura al borde de la piscina, donde pueden enrollarse durante el día. Hay dos tipos básicos, de acuerdo a la capa de burbujas:
- De burbuja única: tienen el diseño de burbuja en la cara que se coloca en contacto directo con el agua, siendo más eficientes en mantener el calor. Su vida útil suele ser de 2 a 3 años, según el mantenimiento y cuidados que se tengan.
- De doble burbuja: en GomeraNoticias nos indican que estas mantas tienen diseño de burbuja en ambas caras. Por esto, son capaces de retener y calor y controlan la temperatura entre 10 a 8 °C por encima del ambiental, durante la noche.
Aporte de las mantas térmicas al mantenimiento de la piscina
Las mantas térmicas son accesorios relativamente económicos, que no requieren una instalación compleja ni consumen energía. Aunque su función principal es mantener el calor del agua, también contribuyen en gran medida a facilitar el mantenimiento de la piscina:
- Reducen los residuos en la superficie: al cubrir totalmente la piscina, las hojas secas y otros objetos no caen directamente al agua. Así, será mucho más sencillo eliminarlas de la cubierta que pasar el recogedor de hojas cada mañana.
- Ayuda a la acción de los productos químicos: cuando se usa la manta térmica, se reduce la evaporación tanto del agua como otros productos. Por tanto, estos tienen una mayor efectividad y se deben usar con menor frecuencia en la piscina.
- Contribuyen a controlar el desarrollo de algas: aunque la cubierta no está puesta durante el día, puede ayudar a que las algas no proliferen. Esto, particularmente, cuando la piscina no se utiliza temprano y se protege algunas horas de los rayos solares.
- Se evita la reposición del agua: hay algunas mantas térmicas que reducen la evaporación hasta en un 98%. Por tanto, no hay que llenar constantemente la piscina, lo que lleva reducir los tratamientos de limpieza.
Cuidados de la manta térmica para piscinas
Estas cubiertas son de fácil mantenimiento, pero requieren algunos cuidados para alargar su vida útil y garantizar que cumplan adecuadamente su función:
- Lo más conveniente es instalar un enrollador, ya sea manual o automático, que facilita colocar y recoger la manta. Además, se evita que algunas zonas puedan quedar dobladas y se causen desgarros.
- Si no tienes enrollador, ten cuidado al guardar la manta térmica durante el día. Preferiblemente, colocarla en un lugar limpio y seco, a la sombra y evitando que se ejerza mucha presión sobre las burbujas, las cuales pueden deformarse.
- El agua de la piscina no debe tener exceso de productos químicos, principalmente cloro. Esto puede ir desgastando la superficie de la manta y que pierda su efectividad.
- La manta no debería dejarse extendida durante el día, debido a que la incidencia directa de los rayos solares durante mucho tiempo, puede deteriorarla.
- Cuando la temperatura del agua se encuentre por encima de los 30 °C, es mejor retirar la manta térmica. El calor terminará dañando la estructura de las burbujas en contacto con la superficie.
- Nunca debes echarte o caminar sobre la manta térmica extendida, debido a que el peso afectará las burbujas.